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Palabras a la Vida

Regala palabras a tus seres queridos

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BARAJAS DE LA FELICIDAD

 

Te agradezco que me estés leyendo. La gratitud es un camino directo a la felicidad. Y es cierto, darte las gracias me hace sentirme feliz (◡‿◡✿)

Hay una emisora, de la radio pública en España, que para anunciarse dice : «eres lo que escuchas». Tienen razón: somos lo que escuchamos, lo que hacemos, lo que vemos, lo que leemos… y lo somos, en tanto en cuanto esas cosas, estén alineadas, en verdad , con nuestro yo más hondo y sincero.

Por eso, creo que si estás leyendo Palabras a la Vida, compartes, en cierto modo, nuestra manera de estar en el mundo. Atenta lectora, atento lector, a este manifiesto que seguro te retrata:

  • Buscas ser mejor, no mejor que los demás, no; lo tuyo es ser mejor que tú misma, o tú mismo, porque sabes que esto te hará crecer en un mundo lleno de posibilidades.
  • Entregas lo mejor de  ti y sientes que atraes lo bueno a tu vida.
  • Sabes que despertar cada mañana es un privilegio y te has propuesto vivir con pasión cada nueva cita con la vida.
  • Tienes claro que la única forma de tener confianza es confiando.
  • Te has dado cuenta de que tus miedos te indican el camino, pues cada uno de ellos, es un deseo que se camufla.
  • Cuando dudas entre hacer y no hacer, te arriesgas y haces.

 

¿Te identificas con alguno de estos puntos ? Son varios de los que mueven a Palabras a la Vida. Y hay uno preponderante, que dejo para el final, como la guinda del pastel:

  • Crees firmemente en la magia de las palabras y esto es así porque has comprobado que lo que te transforma no es lo que te ocurre en la vida sino las palabras que tú le pones, la interpretación o el enfoque que decides darle, la historia que te cuentas.

Con las palabras das un sentido a cada cosa; el sentido de que ese acontecer, sea el que sea, será una oportunidad de progreso y evolución. Porque de eso trata el maravilloso regalo de vivir.

 

Las Barajas de la Felicidad, lo último de Palabras a la Vida para regalar la magia de las palabras.

 

Hoy es un día muy especial porque quiero presentarte la última novedad de Palabras a la Vida, muy en conexión con esto que te cuento. Acaban de salir de la imprenta Las Barajas de la Felicidad.

Las cartas o postales de estas barajas tienen frases, ilustraciones y colores que están pensados para ayudarte a sentirte mejor. Será como ponerte unas gafas que te harán tener otra visión y captar con mayor nitidez el brillo genuino de la vida.  ¿Quieres ojear las Barajas de la Felicidad?

Puedes elegir entre tres:

  • ZEN, para ser feliz aquí, ahora y como eres.  Si estás buscando paz interior, serenidad, belleza, conectar con tu autenticidad.., está claro que ésta es tu baraja.
  • Pensamientos IMPULSO, para llegar a donde ni imaginas.  Esta baraja te cargará las pilas, te llenará de entusiasmo, energía y confianza. Puro impulso para convertirte en quien quieres llegar a ser.
  • Peque-EMOCIONES, para que los peques pongan nombre a lo que sienten.  Esta baraja es un regalo perfecto para niños de hasta cinco o seis años. Aprenderán a nombrar lo que sienten, que es lo primero para luego saber qué hacer con las emociones. Están diseñadas en un papel difícil de romper y de manchar.

Con las Barajas de la Felicidad te diviertes y, a la vez, te inspiras, puedes jugar con ellas individualmente o en grupo, a cada juego le acompañan sus instrucciones. Te animo a navegar por las nuevas páginas donde cuento los detalles sobre cada baraja:

Barajas de la Felicidad    ZEN   Pensamientos IMPULSO   Peque-EMOCIONES

Si te resulta más cómodo, también puedes entrar desde el menú, debajo de la cabecera. Encontrarás la información bajo la pestaña OTROS REGALOS.

¿QUIERES UNA OPINIÓN DE ALGUIEN QUE YA TIENE UNA DE ESTAS BARAJAS?

Me lo ha contado Matilde, por si os sirve. Ella tiene unos amigos en Suecia. Hace unos días les salió una oferta de trabajo para volver a España. Le llamaron con dudas, para compartir su incertidumbre.

Tras la conversación, Matilde y una amiga, decidieron recurrir a su baraja ZEN. Sacaron al azar — nada es azaroso — una carta para su amigo de Suecia. La carta hablaba de la necesidad de no acelerar las cosas, de aceptar, respetar y entregarse al rítmo natural con el que late cada situación. Ellas lo interpretaron como que sus amigos debían quedarse en Suecia.

Al día siguiente volvieron a llamarlas y ésa era la decisión que habían tomado. Para unos, pura casualidad; para otros, la magia de las palabras.

Barajas de la Felicidad, Palabras a la vidaDeja un comentario

EL CUENTO DE LA LUZ Y LA SOMBRA

Los cuentos de coaching de Palabras a la Vida ayudan a conocerse mejor. En éste, descubrimos la sombra que nos acompaña y para qué está ahí.

Estoy fascinada con la «Mujer Salvaje». Es la mujer que ha existido siempre. Tiene que ver con todas esas facultades propias de lo femenino: lo instintivo, lo intuitivo, lo cíclico, la fuerza creadora y dadora de vida, esa sabiduría natural que sabe lo que hay que saber…

Por eso, «ser mujer» es un gran poder, exclusivo de nosotras, las mujeres. ¿Te conectas con esta feminitud natural?

En mis cuentos de coaching, el personaje central trata de dar expresión a esta «Mujer Salvaje». Así han nacido «la mujer chamán» y «la abuela Margarita». Si sueles leer este blog, ya te habrás encontrado con ellas.

La chamán y la abuela Margarita son las protagonistas en los cuentos de coaching : en unos relatos, una y en otros, la otra.  Junto a ellas, siempre aparece una persona que busca para encontrarse y vivir en coherencia con la vida que quiere.

Como véis, vuelvo a insistir en que los cuentos de coaching también son para el verano. Si te gustan las historias que te mueven algo por dentro, estos cuentos son para ti. No puedes olvidar que la «Mujer Salvaje» está llena de una magia muy potente. Por eso, yo no puedo dejar de escribirlos:

En toda sombra hay una luz

 

Tuuuuuu, tuuuuuuuu. La abuela Margarita llevaba sus labios a una gran caracola blanca y cada vez que soplaba, producía este hermoso sonido. Lo hacía orientándose a cada uno de los puntos cardinales. Decía que era para saludar a todos los antepasados. 

– Gracias a ellos, hoy, todos nosotros podemos estar aquí.

Fue su primera frase nada más sentarse bajo el viejo roble. Después, miró al horizonte, teñido por el rojo oscuro del atardecer.

– A cada uno de nosotros nos acompaña una sombra. ¿Cúal es la tuya?

Lanzó esta pregunta al aire sin dejar de mirar la oscuridad del ocaso.

– La sombra — continuó — está formada por lo que reprimimos, por lo que nos avergüenza, por lo que tememos…La hemos ido encerrando en una mazmorra bajo llave. Y no lo conseguimos.

– ¿Qué es lo que no logramos?  — preguntó una mujer muy joven —

– Pensamos que, no viéndola, la olvidaremos y que así  ella — la sombra — se olvidará de nosotros. Pero cuando creemos esto, — advirtió la abuela Margarita — es que ya se ha hecho tremendamente fuerte y nos está dominando. Nos tiene sometidos sin que nos demos cuenta.

– ¿Y se puede salir de sus redes?  — quiso saber esta vez un hombre de piel muy morena y bello perfil —

– ¡Por supuesto que sí! — sonrió la sabia anciana — . Sólo hay que atravesar el túnel hasta nuestras mazmorras. Es doloroso encontrarse con lo que reprimimos, nos avergüenza y tememos. Pero es el único camino. Y aunque os sorprenda, la sombra quiere ayudarnos.

La abuela Margarita, como hacía algunas veces, guardó unos minutos de silencio. El círculo que formaba el auditorio a su alrededor no parpadeaba.

– Sí, habéis oído bien — continuó –. La sombra está ahí para indicarnos a qué lugar, dentro de nosotros, hemos de llevar luz. Por eso, habéis de aceptarla : aceptar que forma parte de vosotros e integrarla.  Entonces os sentiréis completos y en paz. Ahí empieza la alquimia.

– ¿En qué consiste? — interrogó un joven que sonreía con los ojos —

– Con la aceptación se abre la puerta de la transformación. Es el momento de aprovechar la tremenda energía de la sombra y convertir su fuerza limitadora en potenciadora. Reciclad esa fortaleza y ponerla de vuestra parte. Siempre hay unos residuos que no se pueden reciclar. Pero no os preocupéis: la sombra ahora es pequeña, la habéis desactivado y ocupará, dentro de vosotros,  sólo el lugar que le corresponde.


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TODOS TENEMOS MIEDO

Sí hay una cosa que funciona ante el miedo y es tan sencilla que no solemos caer en la cuenta, como me pasó a mí, hasta que me lo explicaron. Incluyo también un truco ≧^◡^≦

 

Yo tengo miedo, tú tienes miedo y él, y nosotros, y vosotros, y ellos. Es un verbo que se conjuga en todas las personas, porque todos tenemos miedo. 

  • ¿Y los que «triunfan» ? — te estarás preguntando — . Pues, también; la única diferencia es que ellos deciden actuar, dar el siguiente paso, a pesar del miedo.

(Si sueles leer mis entradas, sabrás que cuando escribo «triunfar», me refiero a llevar la vida que una o uno quiere de verdad; eso, para mí, es el éxito)

Tener miedo es natural, es algo inherente a los seres humanos. Ésta ha de ser la primera conclusión.

  • Es sólo una emoción más. Lo mismo que a veces estamos tristes; otras, alegres y en ocasiones, sentimos ira — por poner algunos ejemplos –, habrá otros momentos en los que tendremos miedo. Asúmelo con naturalidad.

Una persona, a la que quiero muchísimo, me ha preguntado qué suelo hacer con el miedo; por eso escribo esta entrada. Para contaros cosas que otras personas me han enseñado y que me funcionan ≧^◡^≦

  • Cuando normalizamos el miedo, cuando estamos siendo conscientes de que experimentarlo es lo normal, entonces, curiosamente, empieza a perder poder. ¿Por qué? Porque ya no lo magnificamos, ya no dramatizamos y esto significa que deja de controlarnos. Lo sentimos, pero ya no es él el que manda sobre nosotros. Las riendas vuelven a nuestras manos.

¿Qué pasa cuando actuámos al contrario: cuando nos dejamos llevar por el miedo y nos domina? Suele pasar alguna de estas tres cosas:

  • Una es huir. Con esta respuesta nos sentiremos pequeños, incapaces, bloqueados.
  • Otra reacción clásica es autoengañarnos. Ocurre cuando decimos : «no, no es que tenga miedo, es que….» y ahí cada uno ponemos nuestras excusas…
  • Y el tercer comportamiento que no nos hace bien es luchar. Es cuando nos obligamos a superar un miedo.

Ninguno de estos comportamientos resulta. Sólo sirven para alimentar el miedo y volverlo cada vez más grande. Entonces, ¿cuál es ese «disolvente» que diluye el miedo? La única manera es aceptarlo.

  • Aceptar el miedo es sentirlo. Siéntelo y, luego, localízalo en tu cuerpo. Date cuenta de en qué parte de tu cuerpo se atrinchera: en la boca del estómago, en la garganta, en la nuca, en las piernas, en la voz…

Es muy importante conocerlo a fondo. Todas esas manifestaciones te darán pistas para actuar cuando intente volverte a tomar de rehén. Presta también atención a cómo te hace comportarte; con cuál de esos tres papeles que hemos comentado antes — huída, autoengaño o lucha –.

  • Si aprendemos a identificarlo y además lo sentimos sabiendo que antes o después pasará, el miedo empieza a perder fuerza . Ya no te dominará.

Si te gustan las visualizaciones, tal vez te ayude este ejercicio que suelo practicar:

  • Visualízate de pie e imagina que tu cuerpo se divide en dos mitades simétricas: desde la cabeza hasta los pies. Cada una de esas dos mitades comienza a alejarse la una de la otra, hacia extremos opuestos.
  • Cada vez que se alejan, en el interior de tu cuerpo hay más y más espacio. Los músculos, los huesos, los órganos… se relajan y se ensanchan; disponen cada vez de más y más sitio.
  • Cuando esas dos mitades están muy distanciadas la una de la otra, imagina en el centro una mancha de un color más o menos oscuro: gris, pardo o como quieras. Esa mancha son tus miedos que ahora se ven perfectamente.
  • Visualiza una gran puerta ante ti. Ábrela y di a tus miedos que se vayan. Imagina con detalle cómo atraviesan la puerta, se van y la cierras.
  • Observa ahora con precisión cómo te sientes sin ellos: transparente, ligera/o, entusiasta…Degusta intensamente esta sensación aunque sólo dure unos segundos.

Los miedos son persistentes y volverán varias veces. Cada vez que vuelvan repite esta operación de abrirles la puerta, ver cómo se van, cerrársela y disfrutar de la sensación de quedarte sin ellos. Repítelo las veces que haga falta.

Te aseguro, por mi experiencia, que llega un momento en que el control vuelve a estar en tus manos y lo ves todo de otra manera. A los miedos  no les  gusta llamar a la puerta de una casa donde no acabarán quedándose. ¡Pruébalo!

 


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LA EMOCIÓN DE RECIBIR UNA CARTA

En una carta se dicen cosas que no serían iguales si se dijeran de otra manera. La magia de la carta no es posible en los mensajes digitales. Ha de ser una experiencia «de papel».

 

¿Te acuerdas de lo que era abrir el buzón por si ella o él te había vuelto a escribir? ¡Cómo latía el corazón: al rasgar el sobre, al buscar intimidad en algún lugar para empezar a leer, al releer una y otra vez un párrafo en el que te sentías protagonista estelar…! Sé que algunas personas que han recibido una de las cartas personalizadas que ofrece Palabras a la Vida han querido dormir con ella bajo la almohada. ¡Todo esto lo hace posible el papel!

Hay sentimientos y emociones  que tienen mucho más valor si los vemos por escrito en un papel , dentro de un sobre y sólo para ti: su destinatario. En el papel arranca el poder de una carta personalizada. Pero hay más cosas que la hacen especial y que explican que una carta represente muchas emociones que, a veces, no podemos transmitir igual de otra forma.

Una carta respira dedicación. Hay que parar y ordenar pensamientos y sentimientos,  y elegir la mejor manera de expresárselos a la persona a la que se los queremos hacer llegar. No tiene nada de frivolidad. No es esa comunicación exprés que solemos practicar en este mundo digital — tan práctica para otras cosas — .

En tuits, wasaps, e-mails y demás mensajes digitales lo solemos decir todo deprisa y corriendo, con fórmulas abreviadas,  a secas, sin arte ni gracia. Una carta es todo lo contrario: es calma, es profundidad, es «estoy aquí porque me importas», es una oportunidad para sentir, expresarlo y entregárselo «envuelto en papel»  a quien elijamos.

Las cartas en papel son para siempre y se pueden guardar en un lugar preferido, y también acercarlas al corazón, y, mientras las abrazamos con cuidado, cerrar los ojos y sonreir. También habrá cartas que un día las romperemos, para soltar, para dejar ir, porque la vida siempre está hacia adelante, nunca para atrás. Otras veces habrá cartas escritas y jamás envíadas y nos alegraremos por ello. Y también habrá cartas de la infancia, de cuando en la escuela nos invitaban a mantener correspondencia con niños de otros lugares.

Tantas cartas como momentos en nuestra vida, porque es una manera de comunicar, que se pega a la piel de tan íntima y  natural, aunque muchas veces se nos olvide. Ya no recibimos cartas y los buzones están hartos. Ellos nacieron para ver nuestra cara de ilusión cuando alguien nos sorprende por escrito. ¡Y te puedes imaginar su frustración! A Lucía no la conozco, pero en el «Mar de Twitter» me he encontrado su mensaje en una botella: «Devuélvanme la emoción de recibir una carta». Como ella, seguro que hay otras personas en tu vida. Regálales esta experiencia.

Palabras a la Vida te lo pone muy fácil. Si no encuentras un rato para ponerte a escribir, si no se te da demasiado bien, si te cuesta decir algo nuevo o simplemente prefieres que lo haga alguien con oficio: aquí estoy yo.

Tú sabes lo que quieres expresar, tú tienes la voz, la piel y el alma de tus sentimientos. Yo te ayudo poniéndoles palabras.

¿Empezamos?

 

Mientras vas pensándotelo, permíteme dejarte algo de inspiración. A partir de ahora, colgaré, de vez en cuando, fragmentos de «grandes» cartas firmadas por almas brillantes. Será el EPISTOLARIO DE LUJO de Palabras a la Vida. Éste es un fragmento de una carta que Albert Einstein dirigió a su hija Lieserl. Se titula «El amor». Es espectacular.

(…)Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo (…)

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!”.

Tu padre: Albert Einstein.

 

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POR SI TE PIERDES

Si duele, no es una verdad; sólo has olvidado quién eres. «Por si te pierdes, palabras-brújula para reencontrarse». Acaba de salir ¡mi librito!

 

¡Hola, caminante!

¿Estás perdida o perdido? Sí,  me refiero a esa sensación de que van pasando los días y ya ni siquiera esperas algo nuevo, porque estás tan desgastada o tan desgastado que tenerte en pie, para ti es un triunfo. Le energía se te va porque te la «vampiriza» la falta de ilusión. Sumas días sin sentido, sin brillo, en una huída hacia adelante en la que eres incapaz de salir del laberinto.

También me refiero a cuando te sientes pequeño, muy pequeño, o a cuando, enredando en un cajón, descubres algo que guardaste y rompes a llorar porque te das cuenta de que ya no te reconoces en tus sueños.

Estar perdido es no saber quién eres. De crios, somos quienes de verdad somos, no es un trabalenguas: somos auténticos porque tenemos una mirada limpia y en esa magnífica inocencia, la libertad para ser es absoluta, plena.

Luego, pasan distintas cosas: lo que nos dicen que somos, lo que nosotros creemos que somos a partir de eso que nos dicen, los castigos y los premios que nos hacen chantaje para que seamos de una manera «porque si no, no eres un niño bueno y no te voy a querer«.

Y de adultos, caemos en las trampas del falso éxito, el éxito con «perniciosos efectos secundarios»: «es que para tener éxito, has de renunciar a muchas cosas», «es que para llevar esa vida hay que sufrir«, «es que tienes que posponer tu propia vida para salir adelante»….

Un montón de barbaridades que no sé quién se las ha inventado pero que destrozan corazones. Si te está ocurriendo: NO TE CREAS NADA. Es perfecto quien tú eres, como te he dicho en otros post. No tienes que cambiar nada; quien tú eres en esencia es perfecto y completo. Y el éxito es hacer lo que te hace feliz a tí y a los demás. No vale con que te haga feliz a tí; tiene que hacer felices también a los demás. Son posibles los estilos de vida en los que todos ganemos. Posibles, no; son los únicos verdaderos.

Todo lo demás, repito: ¡SON MILONGAS!

Si caes en sus redes, estarás perdido. MIRA ESTE TESTIMONIO:

Una vez leí que perderse en el bosque no es nada comparado con perderse de sí mismo. Hoy puedo asegurar que cuando te pierdes de ti es como si dejaras de respirar. Lo sorprendente es que en estado de asfixia se sobrevive. Eso sí, como un auténtico zombi. A mí un gran dolor me hizo despertar. Tuve que abrir la boca para quejarme y entonces me di cuenta de que ahí fuera estaban las bocanadas de aire. El coaching me reenseñó a respirar. A través de un proceso de coaching con una serie de sesiones volví a conectar con quien soy y se abrió ante mí un mundo de magia y posibilidades. Lo que me fue entregando cada sesión lo convertí en un relato y, hoy, forman este pequeño libro. Después de cada cuento, resumo lo que he aprendido, por si a ti, lector, te pudiera ayudar. A mí me ha servido para volver a volar.

Es mi testimonio y la descripción en Amazon Kindle de MI PRIMER LIBRITO DIGITAL. : POR SI TE PIERDES  Palabras-brújula para reencontrarte

«Por si te pierdes» ha sido, sobre todo, un camino. Lo inmediato carece del poder de la maduración, que exige tiempo y un proceso. La transformación es lo que da valor a estas palabras-brújula.

Estoy loca de contenta. Me ha hecho mucha ilusión verlo publicado. Ahora deseo que la nueva mirada que despertó en mí, pueda ayudar también a otros.

Si haces clik en la portada, podrás ir a la tienda de Amazon.

por-si-te-pierdes

 

Yo he estado tremendamente perdida y ahora sé quien soy. Me lo he de recordar un día sí y otro también porque es muy fácil caer en las trampas. Ahora, cuando me enredo, sé que no he de empezar a dar vueltas como una loca, para no enmarañarme más. He aprendido a parar, respirar y decir: ÉSTA NO ES MI REALIDAD. NO ME INTERESA.

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LA ALEGRÍA: UN IMÁN PARA EL ÉXITO

 

La alegría atrae lo que buscas. Da energía y una manera de pensar más positiva. ¡Derróchala!, que para eso sirve. Y si te falta inspiración: fíjate en los niños; son los que mejor la conocen.

 

¡Hola, caminante!  ¿Cómo va el sendero?

Ya sabes que una vida emocionante, no es una vida cómoda. Vamos a hacer una cosa: ponte a bailar. Sí, no me he vuelto loca.

¿Qué cuál bailas? Pues tu canción preferida, o ese baile que sabes del folklore de tu tierra, o al más puro estilo rock and roll o ¿por qué no?: a lo rapero…

¡Muévete, venga!: levanta los brazos, las piernas, contonéate, ¡así, eso es!, gira en torno a tí como una peonza, mueve la cabeza, sonríe, un poco más, ríe a carcajadas si te atreves……

¿Cómo te sientes? Yo también lo acabo de hacer y no puedo parar de sonreir; me ha entrado calor, siento el cuerpo, la respiración, el corazón….¿Te das cuenta? La alegría da vida a todas las cosas. Es como si, con la alegría, nos atreviéramos a ser y no sólo a existir como algo quieto e inanimado, en lo que nos convertimos a menudo.

Lo observé el otro día con mi sobrino Maren que sólo tiene tres años.  De pronto, se tumba en la alfombra y comienza a balancearse con energía riendo a carcajada limpia. En el mundo, los que mejor conocen la alegría son los niños. Si nieva, aman la nieve; si de tanto jugar con ella, se les mojan los guantes y sienten frío en las manos, se quejan un momento, pero al siguiente, ya se han vuelto a quedar admirados por otro gran montón de nieve, y si al intentar subirlo,  se resbalan y caen, llorarán un instante, pero al siguiente, estarán sonriendo de oreja a oreja al admirar cómo una zanahoria se ha vuelto la nariz de un muñeco de nieve.

La alegría tiene que ver con comprender que la vida son todo instantes, que cada instante empieza y termina, y que el anterior jamás determina el siguiente, por eso, un resbalón ahora no quita para que el momento que le sigue sea absolutamente maravilloso. Esto lo hacen de manera natural los peques. Todos fuimos peques y podemos volver a hacerlo.

Los niños son alegres porque crean su realidad. ¡Crea tú también tu propio universo!: ante cada circunstancia, decide cuál va a ser tu actitud; enfócate únicamente en aquello que no ahuyente la alegría; llena tu mundo de todo lo que te haga sentirte viva o vivo y que sólo dependa de tí, de tu mirada.  Yo veo a mis sobrinos y lo que me transmiten, espontáneamente, como cualquier niño, es que les encanta estar vivos. Eso es la alegría.

Ya os habréis dado cuenta de que la alegría es hoy la emoción a la que se dedica el recién estrenado emo-cionario de Palabras a la Vida. No hacen falta razones para sentirse alegre. La alegría es una manera de estar en el mundo.

 

Hay quien piensa que para sentirse alegre, primero, ha de haber ocurrido algo bueno; entienden la alegría como la consecuencia de un resultado. Es un error. El camino es al revés: expresar alegría es lo primero para luego tener resultados. ¿Por qué? os estaréis preguntando. Porque la alegría es un imán para el éxito. Atrae los resultados que buscamos pues aumenta nuestra energía y nuestra manera de pensar es más positiva.

Viene del latín alacer, alacris, que significa vivo, animado, porque la alegría es el estado natural del alma humana.

– Las personas alegres -dijo la abuela Margarita– tienen los mismos problemas que el resto; la diferencia es que siempre buscan el lado amable que hay en toda circunstancia de la vida, por complicada que sea.

– Usad la alegría de manera indiscriminada y sin mesura -aconsejó-, que para eso sirve. Y alegraros, de corazón, cuando las cosas les vayan bien a los demás. Felicitadles y celebradlo con ellos. Aunque algunos crean lo contrario, alegrarse sinceramente por el éxito de los demás, abre la puerta al propio. Cuando lo hagas, tu éxito se pondrá ya de camino. 

 

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