• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

Palabras a la Vida

Regala palabras a tus seres queridos

  • Inicio
  • Sobre mí
  • Blog
  • ¿Hablamos?

cuentos y escritos de Palabras a la vida

APROVECHO Y CREZCO

 

No sé si alguna vez te ha pasado. La vida nos pone en situaciones, lugares, obstáculos o retos…ante los que, a veces,  no queremos estar.

Estamos porque no tenemos otra alternativa. Porque el camino, sí o sí, nos ha llevado hasta ahí.

Y en lugar de confiar, y seguir su trazado, nos resistimos. ¿Te ha ocurrido?

¿Y qué pasa cuando nos resistimos? Pues en mi caso, que estoy en ese lugar o situación, queriéndome marchar, una y otra vez. Estoy con mi cuerpo, pero mi alma huye…Ya ves que esto es una fractura en toda regla.

Cuando nos resistimos, nos rompemos, nos desalineamos, nos des-centramos…Estar en nuestro centro es la única manera de vivir completas, enteras y auténticas.

¿Cómo volver a él? — te estarás preguntando —

No hay más camino que el de la aceptación.

Aceptar es asumir que lo que hay en nuestra vida en este momento es lo que toca e implica estar ahí «con todos los sentidos»,   vivirlo sin renegar, sin jugar a víctimas ni a verdugos.

Y lo más importante para mí: vivirlo desde la convicción de que estamos ahí para crecer. Confiar en que el camino nos ha conducido a esa situación para darnos la oportunidad de adquirir el aprendizaje que necesitamos para crecer, y así  seguir evolucionando y mejorando como personas.

A veces, nuestro cuerpo físico tiene una edad y nuestro «cuerpo emocional», otra. Sé que determinadas situaciones me desbordan, me atemorizan, me bloquean…porque en ellas sigo siendo emocionalmente una niña de cinco años.

Pero también estoy aprendiendo que cuando acepto y estoy en lo que toca, con calma y con dulzura, crezco. Y así, poco a poco, mi «cuerpo emocional» va acercándose a la edad que le corresponde.

Es como con las muñecas rusas. El ejemplo lo pone la magnífica coach María Tolmo. Nuestro cuerpo físico es la muñeca exterior, la más grande; pero en determinadas situaciones, cuando nos sentimos desbordadas por todo, estamos actuando con el «cuerpo emocional» de la muñeca más pequeñita, la que está dentro de todas.

Por eso a mí me ayuda esta mirada que hoy te estoy contando. Me llena de fuerza e ilusión pensar que, cuando acepto, estoy creciendo y acercándome a la mujer que he decidido llegar a ser.  ¡Estoy más cerca y tú también si te animas a verlo así!

¿Vamos con el «mantra» de la semana? Sale de lo que te acabo de contar:

Cuando acepto, estoy creciendo y me acerco a la gran mujer que he decidido ser.

¡Ah! Y no se te ocurra culpabilizarte por no tener recursos emocionales…Yo a veces lo he hecho y no sirve para nada. Si culpabilizándote quince minutos, lograras crecer emocionalmente, podría ser una solución.

Pero sabes de sobra que no va así. Con la culpa te empequeñeces aún más. Para esto hay otro «mantra» que me encanta 🙂

Hago lo que puedo y lo demás lo dejo en manos de Dios  — puedes sustituir Dios por la Divinidad, el Universo, o la Vida -como te sientas más cómoda al decirlo- —

Palabras a la vida2 comentarios

GUARDA SILENCIO

Unas reflexiones y un cuento para saborear el silencio. Tiene su propia comunicación: más elevada, más profunda. Es el lenguaje del amor.

 

¿Cómo va el camino? Ya sabéis que la vida está ahí, en el sendero.

No sé si os habéis dado cuenta de que cuando cerramos los ojos todo se vuelve mucho más intenso y cercano. ¡Ciérralos ahora! Escucha: la calle, el ordenador, los vecinos, tu corazón….Es como si desaparecieran las distancias. En el silencio y con los ojos cerrados, llega la fusión.

He estado con una persona enferma, muy cercana,  en el hospital. Tan malita, que no puede hablar y apenas abre los ojos. Me ha mostrado la fuerza del silencio. Cuando se ama, basta la mera presencia para comunicar. No falta nada; es otra forma, más profunda. Un lenguaje puro.

 

Guarda silencio y deja que comunique ese silencio

– Llega un momento en el que solo ayuda el silencio, dijo la abuela Margarita.

Camino del invierno, el roble de la aldea,  junto al que se sienta la anciana, cada vez conserva menos hojas. La copa más desnuda resalta la robustez del tronco y las ramas.

– No sabemos comunicarnos simplemente estando, con nuestra presencia –continuó la abuela-. Pensamos que tenemos que decir algo, porque si no, ¿qué va a pensar el otro?

– A mí -dijo un hombre de mirada vivaz-  el silencio me resulta agobiante.

– Eso ocurre con un desconocido, porque no estás acostumbrado a él. Desconoces su música del silencio. Cuando te sientes próximo a una persona -continuó la abuela Margarita-, cuando existe alguna clase de amor, la comunicación no tiene que ser continuamente verbal. Cada vez necesitarás más silencio.

– Pero entonces -intervino una mujer- es como si faltara algo.

– No es que falte nada -dijo con una sonrisa la abuela Margarita-, sino que se te está añadiendo algo nuevo. Estás creciendo y la ropa se te queda pequeña. La comunicación verbal  ya no es suficiente.

– A mí me encantan los gestos, las miradas, las caricias  -añadió una frágil y hermosa anciana de la aldea-. El silencio, de esta manera, tiene algo de sagrado.

La abuela Margarita dejó su asiento junto al roble y abrazó largamente a esta otra anciana. Luego regresó bajo el árbol:

– Hay que volver a ser silenciosos -dijo- Las presencias se unen y se funden y ocurre algo que sólo tú comprendes. Sólo tú, a quien te ha ocurrido. Nadie más se dará cuenta. Ésa es la profundidad y la pureza del silencio.

Palabras a la vida2 comentarios

Palabras con nombre de…..CAMINO A LA BÚSQUEDA Y LA FELICIDAD

 

Pongo palabras a la historia de gentes que crean y aman y se dejan la piel para que sus proyectos salgan adelante

 Si tienes un pequeño negocio o una marca artesana, deja que Palabras a la Vida divulgue su alma

Cuando una lengua no se habla, se olvida. Y hablar un idioma es decir en él, callar en él, sentir en él, soñar en él y, por qué no, también sufrir y llorar en él. Pero por alguna razón los humanos cerramos un día la puerta al lenguaje en el que vive nuestro cuerpo.

A Isabel Corell, que hoy es el nombre de esta sección, le despertó su espalda. La generosidad del cuerpo siempre está ahí, aunque nos olvidemos de que habla. Y de su sendero hacia la curación hizo un camino hacia la búsqueda personal y la felicidad.

Dice Isabel que apostar por tí significa también apostar por el mundo. Si tú cambias -asegura- todo a tu alrededor cambiará. Para ayudar a otros e impulsar ese cambio ha montado NaturArte, un centro para el crecimiento personal y las terapias alternativas. Me ofreció la posiblidad de publicar un cuento en su blog. ¡Por supuesto, de la mujer chamán, que ahora también, de alguna manera, lleva su nombre y su piel, con toda la entrega y pasión que nutren su sueño.

«Déjate llevar por la vida», que ahora transcribo, es ya su cuento, y si Isabel me lo permite, el vuestro. ¡Dejaros llevar por la vida¡ Siempre lo hace mucho mejor que nosotros.


Déjate llevar por la vida

 

A la mujer chamán le gustaba sentarse bajo el ciprés a recibir el amanecer.  Acababa de despuntar el día cuando por el camino se acercó una mujer. La profunda tristeza de su rostro bastó para que la chamán le comenzara a hablar:

– No sabes qué hacer con tu vida, ¿verdad?  -le dijo con total comprensión-

La apenada mujer no pudo contener el llanto. La chamán le dio tiempo para que las lágrimas empezaran a limpiar su alma.

– No paro de buscar la felicidad -dijo la mujer cuando se serenó-. Busco y busco y no la encuentro. No puedo más.

La chamán esperaba siempre a que hubiera un rato de silencio antes de seguir hablando. Una manera de acallar la mente parlanchina y dar voz al corazón.

– Si siempre buscas en el mismo sitio y de la misma manera es imposible encontrar nada -le explicó- Déjalo ya. No insistas.

– Pero si abandono -replicó la atormentada mujer- sólo tendré este dolor.

La chamán cerró los ojos y tomó una respiración profunda antes de volverlos a abrir.

– Hemos convertido la vida -se lamentó- en una lucha que nos frustra y nos deja extenuados. Cuando te sientas mal, no te resistas. Si lo haces, estarás yendo contra tí misma. Lo que sientes es inevitable porque nace de lo más profundo de tu ser.

La mujer había dejado de llorar pero seguía sin comprender.

– Tu ser -le explicó la chamán- está intentando que el sufrimiento salga hacia afuera para que pueda ser sanado y tu mente, tus patrones, lo que has aprendido, lo quiere contener porque piensa que es malo.

Ahora sí empezaba a hacer suyas las palabras de la guía espiritual.

– Si juzgas ese dolor, alimentas el conflicto. Siéntelo, intégralo en este instante que es el único en el que están ocurriendo nuestras vidas. Cuando integras algo se disuelve en el conjunto.

El rostro y el alma de aquella mujer acabaron por distenderse cuando la chamán pronunció sus últimas palabras:

– Ahora -le dijo- no luches más contra lo inevitable. Descansa y déjate llevar por la vida. Cuando sea dolor y cuando sea alegría.

Palabras con nombre2 comentarios

sidebar

sidebar-alt

© 2026 Palabras a la vida Regala palabras a tus seres queridos

  • Política de privacidad

Utilizamos cookies propias y de terceros para garantizar el funcionamiento de la web, medir su uso y mejorar nuestros servicios. Puede aceptar todas las cookies, rechazar las no necesarias o configurar sus preferencias. Política de cookies

Configurar cookies

Necesarias para que la web funcione correctamente. No se pueden desactivar desde este panel.

Ayudan a medir el uso del sitio y mejorar sus contenidos.

Permiten publicidad, medición de campañas o personalización de anuncios.

Guardan preferencias o permiten contenido externo no necesario.