
Me llamo Garbiñe Albizua; en casa, y en casi todas partes, me llaman Garbi.
Siempre me he contado historias. De niña, las iba dando forma en mi cabeza. Luego estudié Periodismo en la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) y durante más de 30 años he ejercido este oficio, casi siempre en televisión, en RTVE. He contado muchas historias y he preferido las que se acercaban a lo pequeño y cotidiano, las que tocan la piel de lo que nos hace humanos. Pero en el periodismo, a veces, hay poco sitio para eso.
Por eso, para desquitarme, en 2015 creé Palabras a la Vida, un proyecto íntimo y muy respetuoso con lo humano. Escribí cartas por encargo para personas que querían poner por escrito lo que sentían: a un recién nacido, a personas que habían muerto, de madres y padres a hijos y al revés, cartas para declararse, de una hermana a otra el día de su boda, para alguien que se jubilaba, de amistad… Era como coger un corazón entre las manos. Descubrí cuánto nos emociona que nos digan por escrito lo que importamos. Además, es como poder guardarlo para siempre.
También escribí un libro muy chiquito: Por si te pierdes. Palabras-brújula para reencontrarse (2015), cuentos de los que invitan a mirarse por dentro. Estuvo a la venta en Amazon y hoy puedes descargarlo gratis aquí.
Después llegaron años duros: perdí la salud, el trabajo se volvió inhóspito y despedí a mis padres. Me ha crecido otra piel, y en ella me siento a gusto. He recuperado libertad y me he reconectado con mi pulsión de contar historias, que descubrí que nunca se pierde.
Ahora escribo lo que yo llamo prosa poética en Instagram: @palabrasalavida_escritura. Es mi territorio para taparme, y que te tapes, con una mantita de palabras cuando afuera llueve.