• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

Palabras a la Vida

Regala palabras a tus seres queridos

  • Inicio
  • Blog
  • ¿Hablamos?
  • Un regalo para ti

relación

¿Y TUS HERMANOS?

 

Hagas lo que hagas, estará junto a ti; te permite mostrarte tal y como te sientes; con ellos compartes sangre , historia y secretos. Hablamos de los hermanos.

 

Hace unos días, una mujer se puso en contacto conmigo. Quería un escrito para su hermano: para decirle todo lo que le quiere y darle las gracias por su apoyo incondicional. Nunca se lo había expresado con palabras y , ahora, quería hacerlo. ¡Me emocionó!

¿Has pensado, alguna vez, en el vínculo tan especial que nos une a nuestros hermanos? Lo ignoremos o seamos conscientes de ello, es un lazo muy particular que nos une a lo largo de nuestras vidas.

Casi siempre se habla de otro tipo de relaciones: con la pareja, con los hijos…pero, la relación con los hermanos probablemente será la más duradera en nuestra existencia: desde la niñez hasta la ancianidad tendremos la suerte de tener a nuestro lado a nuestros hermanos.

Yo tengo dos hermanos y son de lo más importante que ha ocurrido en mi vida. Mi hermana siempre ha estado a mi lado: no recuerdo mi vida sin ella. Tanto es así,  que es parte indivisible de la mía. Su suerte es la mía y la mía, la suya.

Luego,  vino mi hermano el pequeño; me regaló la posibilidad de ser consciente de la inmensa alegría que es la llegada de un hermanito a la familia. Muchos años después, su presencia sigue refrescándome este halo de alegría e ilusión que un día trajo a  nuestra vida. Es su estela.

Los hermanos dan color a nuestras vidas. En mi caso, siento admiración por ellos y me encanta su mera presencia, estar junto a ellos, sin tener que decir nada. En algunos vínculos, como éste, sobran las palabras.

Creo que en la comunicación con una hermana o con un hermano, hay algo intuitivo, como un sexto sentido, una especie de comunicación a otro nivel, muy hermoso y profundo.

¿Te has dado cuenta de todo lo que compartimos con una hermana o con un hermano? La sangre, las historias, las creencias, los sueños, los secretos — a veces sombríos y, a veces, luminosos –, las aventuras que nos traerá el futuro…

Y, sobre todo, lo que compartimos es un origen común, un aroma de hogar, con los ecos de las voces de nuestra madre y nuestro padre, que, a su vez, resuenan con los ecos de sus padres.

Un lazo muy especial, como os decía, que hace que un hermano o una hermana sean, además, nuestro espejo: la imagen de lo que somos y de lo que podemos atrevernos a ser.

Hagas lo que hagas, un hermano o una hermana siempre estarán junto a ti. Con ellos puedes mostrarte con total libertad: enfadada, alegre, triste, entusiasta, pesada…Como te sientas en cada momento: no necesitas poner buena cara.

Los hermanos comprenden, aceptan, respaldan,  se ponen de tu parte — aunque sepan que has metido la pata y les gustaría darte un puntapié —  y es que cuando una hermana o un hermano sienten tu dolor o tu pena, sus corazones no pueden evitar palpitar ternura.

¿Sabéis cuál es uno de mis sueños? Llegar a ser anciana y pasear con mis hermanos, compartiendo recuerdos de nuestras vidas y de nuestras relaciones con los hijos de los otros. Recuperar ese territorio luminoso de la infancia para contagiarnos y contagiar a quienes, en ese momento, sean jóvenes y sigan , así, haciendo girar la rueda.

Me encantará que me hables de tus vivencias como hermana o como hermano. Los comentarios que me dejes los recogeré en la entrada de la semana que viene.

Dejadme que añada una cosa más: la sensación de seguridad que da tener al lado un hermano o una hermana. Cuando salgo al mundo con ellos me siento totalmente a salvo. Una vez leí que quien tiene hermanos es imposible que se sienta verdaderamente solo, da lo mismo el lugar del planeta en que esté.

palabras-a-la-vida

Palabras a la vida2 comentarios

LA GUINDA DE TU PASTEL

-«He perdido la ilusión que tenía por él y por la relación».

Nunca la había escuchado hablar con tanta tristeza. Sus ojos no, pero sus palabras lloraban dolorasamente al salir al aire. A ella le conmovieron profundamente. Porque las rupturas nunca son fáciles. Llevan su carga de sufrimiento por mucha madurez que tengamos.

No se lo dijo en aquel momento pero al escuchar las palabras de aquella joven revivió su propia ruptura. Fueron días y días de caminar con un profundo peso en el centro del corazón.

A veces es asombroso cómo se deterioran las relaciones y cómo pueden regenerarse y convertirse en algo mucho mejor de lo que eran. A ella le ocurrió y podía dar testimonio.

– «Debes preguntarte -le explicó a la joven- qué te une a esa persona. Hazlo con total honestidad. La respuesta te dirá si quieres intentar reconstruir la relación JUNTO a tu pareja»

Cuando pronunció la palabra «junto» levantó la voz y quiso aclararlo:

– «Enfatizo esta palabra porque ésta es una barca para dos y sólo porque tú intentes remar con mucha fuerza no va a navegar. No depende sólo de tí»

Sabía de lo que hablaba y para que a la joven no le quedara ninguna duda quiso profundizar:

– «He visto a muchas mujeres tomar todo el peso de una relación. A menudo piensan que si no funciona, es por ellas y se ponen a luchar solas. Esto no tiene sentido. TÚ TE MERECES MUCHO MÁS «.

– «Quiero que sepas -continuó- que en el estado de una relación sólo puedes tener un cincuenta por ciento de responsabilidad y, por tanto, sólo tendrás el cincuenta por ciento de la solución. Es necesario que los dos os comprometáis de la misma manera hacia el mismo destino. Hay rupturas – y volvía a saber de lo que hablaba- que vuelven más hermosas las relaciones, pero siempre desde esta perspectiva que te acabo de explicar».

Hablaba de lo que un día ella vivió..No fue un camino de rosas..

– «Es muy importante – le dijo con una sonrisa- la comunicación, la sinceridad y el respeto, mucho respeto»:

– «Y lo más importante – la amplitud de su sonrisa era ya total- has de tener EL CORAZÓN ABIERTO siempre. Y recuerda :

Cuida de tí tanto que la pareja sea la guinda de tu pastel y no los cimientos de tu felicidad».

Para intentar iluminar a la joven en la costosa travesía le entregó su definición del amor:

– «Para una relación feliz has de aprender la canción que está en el corazón del otro y cantársela cuando se le olvide. Y recuerda que has de recibir esto mismo de tu pareja».

Palabras a la vida1 comentario

sidebar

sidebar-alt

© 2026 Palabras a la vida Regala palabras a tus seres queridos

  • Política de privacidad
 

Cargando comentarios...
 

    Utilizamos cookies propias y de terceros para garantizar el funcionamiento de la web, medir su uso y mejorar nuestros servicios. Puede aceptar todas las cookies, rechazar las no necesarias o configurar sus preferencias. Política de cookies

    Configurar cookies

    Necesarias para que la web funcione correctamente. No se pueden desactivar desde este panel.

    Ayudan a medir el uso del sitio y mejorar sus contenidos.

    Permiten publicidad, medición de campañas o personalización de anuncios.

    Guardan preferencias o permiten contenido externo no necesario.