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Palabras a la Vida

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VOLVER A TU PARTE AUTÉNTICA

Te propongo un juego. Ya sabes que la vida lo es, y no se trata de una frase hecha. Cuando empiezas a tomarte las cosas menos en serio, comienzan a ir mejor.

Éste es el juego de » quién soy «.  Empiezo yo: ¿ quién eres ? Tú,  respondes. Pero, ¡atención! , tu contestación no puede ser:

  • ni tu nombre
  • ni tu cuerpo físico
  • ni tu oficio
  • ni tu edad…

¿Qué, cómo lo llevas? Ya sé, estás pensando que con tantas excepciones no hay manera de responder. Pues todavía hay más. Tampoco vale como respuesta a » quién eres » :

  • tus pertenencias
  • ni tus habilidades o talentos…

¿A que cuando dejas de identificarte con todo eso , te das cuenta de que no sabes quién eres? A mí también me ha pasado. Nos ocurre a todos. Creemos que somos lo que en realidad no somos.  Por eso tantas veces nos sentimos perdidos.

Nos identificamos con conceptos, ideas, juicios, etiquetas…que vamos archivando en la mente. Bueno, más que guardarlos ahí voluntariamente, porque los elijamos, ellos «nos eligen», se nos van metiendo y ¿qué ocurre? Pues que, como creemos que somos esas cosas, es muy difícil que las cuestionemos.  Aunque no nos hagan bien.

Por eso, para crecer en lo personal, lo primero, primerísimo es dejar de identificarnos con lo que hemos construído en la mente; salir de ella. ¿Cómo se hace? Observándola.

Examínate a ti misma, o a ti mismo,  en tus pensamientos; obsérvate pensando ese pensamiento, únicamente como observadora u observador, sin juzgar,  porque si lo haces, la mente se habrá salido con la suya, de nuevo,  y volverás a identificarte con ella.

Cuando te familiarizas con esta práctica, te vas dando cuenta de algo muy hermoso : bajo ese trajín mental, hay una presencia, profunda y honda, y esa presencia,  sí eres tú. La mente no la entiende; has tenido que salir de ella, para experimentarla.

Y digo experimentarla, porque cuesta ponerle palabras. Pero tendrás claro que es tu parte auténtica.  Tiene que ver con ese estado en el que viene un bebé al mundo, de plenitud, de alegría, de pureza, de inocencia…En un bebé no hay juicios, ni conceptos, ni pensamientos, ni etiquetas…Hay SER.

Cuando te conectas con quien de verdad eres, comienza la libertad. ¡¡Guau!!

Si vives creyendo que eres lo que no eres, duele, pesa, te sientes incompleto o incompleta, vacía, perdida…Sé de lo que hablo y también sé que se requiere de una práctica diaria, comprometida, valiente y de por vida,  para hacer el camino desde quienes en verdad somos.  La paz que esto da no tiene precio.

«Por si te pierdes, palabras-brújula para reencontrarse» , es, como algunos sabéis, mi experiencia personal. He convertido en cuentos mi vivencia de cómo es perderse y reencontrarse. ¿Y sabes qué? La luz del «faro» personal siempre está ahí, por muchas capas de tierra que le echemos encima y, lo mejor de todo, ¡ es inextinguible !

» POR SI TE PIERDES «, ACABA DE SALIR EN PAPEL.

Hasta ahora estaba sólo en versión e-book, y, desde este momento, como te digo, también lo puedes elegir en papel. Los dos formatos los encuentras en la tienda on line de Amazon  Si entras en la tienda, verás que se ofrecen ambos formatos: «versión kindle » y » tapa blanda «. El de » tapa blanda » es la versión en papel.

Y para celebrar esta noticia tan alegre para mí, tengo un regalo

 

Es para las personas que compréis el libro en papel. La idea me la ha inspirado Sara, una de las seguidoras de Palabras a la Vida.  ¡¡¡ Muchísimas gracias, Sara !!!

Ella se ha interesado por el libro, y lo mismo que a Sara, os hago llegar esta propuesta:

Si compráis el libro en papel, os gusta, y dejáis un comentario en Amazon, os enviaré, de regalo, una de mis Barajas de la Felicidad. Eso sí, el envío de la baraja es para el ámbito nacional.

Si alguien la quisiera, desde el otro lado del Atlántico, le regalaré igualmente la baraja, pero debará asumir el coste del envío postal.

Pienso en la encantadora Cecilia, seguidora habitual de Palabras a la Vida. Ella me hace llegar su entusiasmo desde México. Gracias, de corazón, Cece. No pierdo la esperanza de, algún día,  sorprenderos con algún regalo especial por vuestra fidelidad desde esa parte del mundo, tan lejana y tan cercana.

Os invito a que me escribáis   o rellenéis el formulario de contacto   para cualquier aclaración, información o para compartir vuestras sensaciones, emociones, experiencias…Lo que deséis. Es algo que me da mucha, mucha alegría.   


 

ahora-en-papel  


Palabras a la vida6 comentarios

DE PUERTAS, PERSONAS Y ALGORITMOS

En los paisajes se queda la historia de las gentes y en los blogs, algo de dentro de quien los escribe y alienta

 

Cuando miro un paisaje fuera, hay otro que, al mismo tiempo, se va creando dentro. Es como si los colores, las formas, los aromas, los sonidos….. levantaran, desde lo tangible, un paisaje interior invisible: el paisaje de las emociones. Dos mundos paralelos, que no se tocan, pero que se realimentan y que no pueden ser el uno sin el otro.

Hoy me ha ocurrido paseando por internet. Me gusta meterme en esas casas tan acogedoras que son los blogs de las gentes de este mundo pixelado. Almas hospitalarias que se alegran con tu visita aunque no te conozcan de nada.

Ese paisaje exterior me ha hecho revivir otro de dentro de mí.

He recordado las puertas de mi infancia. He vuelto al rellano de la escalera. En la puerta de entrada se dejaba puesta la llave. Por fuera. Cualquiera podía girarla y entrar, como en estos lugares virtuales.

Gritabas, desde fuera, el nombre de quien buscaras.

– ¡Pasa, estoy en la cocina¡ -te respondía-

Dabas la vuelta a la llave y te plantabas junto al fogón. En otras casas, ni siquiera cerraban la puerta. Estaba todo el día entreabierta, como esperando a que llegara una visita.

Las puertas que más me gustaban eran las que estaban divididas en dos hojas,  la superior y la inferior. Una puerta partida en dos mitades. La parte de abajo solía estar  fijada al suelo  La de arriba, abierta. Como una ventana a la que asomarte. En esa hoja superior estaba la aldaba. Recuerdo una en forma de mano agarrando un bola. Perfectamente labrada por el herrero.

Cuando llegabas a una de estas casas también gritabas el nombre de la vecina.

– ¡Adela, Adela¡

Si no escuchaba tus voces, acompañabas el grito con los golpes de la aldaba. ¡Qué bien suena el hierro sobre la madera¡ Siempre que cojo entre mis manos una aldaba, en su aroma oxidado, siento la piel de quienes también llamaron. Palpo esa esperanza tan humana de que se nos abran las puertas.

A veces la señora sentía recelo. Buscaba seguridad tras la ventana y la cortina se agitaba con su presencia asustada.

Entonces llegaba el momento de apaciguarla.

– Abra Adela, abra…..que soy Garbiñe, la hija de «El Rubio» y de Araceli….

¡Cómo tranquiliza la identidad¡ Y más que la individual, en aquel paisaje de mi infancia, lo que daba confianza era presentarse como eslabón de una cadena. Una manera de entender la vida en la que siempre queda claro que alguien es gracias a otros que le regalaron la existencia. Un ejercicio de humildad y gratitud.

Sí, soy Garbiñe, hija de «El Rubio» y de Araceli, y no un «algoritmo», como me advirtió un día Zuriñe. Es una psicóloga con una página y un blog preciosos:  «Terapias en la nube»

Zuriñe es un alma generosa, con la puerta abierta de par en par. Le escribí para decirle lo mucho que me gustaba su manera de estar en la red y me llevé un hermoso consejo: «Que quien te visita -me dijo- sienta que no es un algoritmo lo que está detrás, que es una persona y que eres tú »

Por eso hoy os traigo estas fotos…Para deciros que Palabras a la vida nace de adentro, del interior de una persona,  que no se diferencia en nada de tí, porque las dos compartimos el único momento en que están ocurriendo nuestras vidas. Es la «ley de los encuentros«. ¿Será un algoritmo de la vida?

Mientras enredaba con un manojo de llaves le dijo: -Busca un lugar dentro de tí donde nada sea imposible.
Mientras enredaba con un manojo de llaves le dijo: -Busca un lugar dentro de tí donde nada sea imposible.
¿Qué fue primero? ¿Las palabras o lo que atrapan? Seguramente lo uno no puede ser sin lo otro.
¿Qué fue primero? ¿Las palabras o lo que atrapan? Seguramente lo uno no puede ser sin lo otro.
Lo mismo que yo, todo el mundo posaba en la puerta de los locos. Elegían asomarse al mundo desde la locura. ¿No será, como dijo el poeta, que estamos terrible, horriblemente cuerdos?
Lo mismo que yo, todo el mundo posaba en la puerta de los locos. Elegían asomarse al mundo desde la locura. ¿No será, como dijo el poeta, que estamos terrible, horriblemente cuerdos?
En el silencio de la tarde me descuelgo de la ventana, aunque sea la más alta. Siempre me marchitó no sentirme libre.
En el silencio de la tarde me descuelgo de la ventana, aunque sea la más alta. Siempre me marchitó no sentirme libre.
El vacío de los recuerdos, en este lugar abandonado, ha llenado a las hormigas. ¡Cómo suele pesar el pasado¡ Está bien que nos lo recuerden. Para ser livianos en el presente.
El vacío de los recuerdos, en este lugar abandonado, ha llenado a las hormigas. ¡Cómo suele pesar el pasado¡ Está bien que nos lo recuerden. Para ser livianos en el presente.
Junto a Javi, mi pareja. ¡Qué bien saca las fotos¡
Junto a Javi, mi pareja. ¡Qué bien saca las fotos¡

 

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