• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

Palabras a la Vida

Regala palabras a tus seres queridos

  • Inicio
  • Blog
  • ¿Hablamos?
  • Un regalo para ti

compromiso

ME LO DIJO LA LUNA DE LA COSECHA

 

Fuera llueve suavemente : ¡hacía tiempo que no escuchaba este arrullo! Sabe a otoño y me gusta.

Esta semana el cielo nos está dejando mucha belleza. ¿Pudísteis ver el eclipse de luna? Fue precioso. La primera luna llena de otoño, la luna de la cosecha, como la llaman, y encima, coincidió con un eclipse. No me lo podía perder.

Puse el despertador a las 3:30 horas de la madrugada. No hizo falta que sonara. Un cuarto de hora antes ya estaba expectante.

Yo soy muy dormilona y al acostarme esa noche, mientras ponía el despertador, no sabía si cuando lo oyera me buscaría cualquier excusa y me daría la vuelta. Así que mo lo planteé como un reto. Una pequeña meta que iba a tener como recompensa la belleza.

También desconocía si ,a esas horas, desde la ventana de mi habitación se vería a la Madre Luna o, por el contrario,  la taparían ya los tejados de alrededor.

Había sorpresa, había ilusión, expectación, ganas, juego, aceptación de lo que tuviera que ser…¿Os dáis cuenta? La luna me ha enseñado que estos son los ingredientes para que cualquier reto sea un éxito: desde el más chiquito, como el que os cuento, hasta el más importante para una persona.

Otra de las reflexiones que me ha entregado la luna de la cosecha tiene que ver con la disciplina. Puede que la palabra te chirríe y hasta te de algo de alergia. Pero no es así. Eso es fruto de una manera equivocada de entenderla.

La disciplina, la buena disciplina, es la mejor muestra de amor y respeto a nosotros mismos que nos podemos hacer. Para mí, tiene que ver con la autoestima. Me explico:

Entiendo que la disciplina es hacer las cosas que amas, que quieres, que eliges hacer porque te sirven para convertirte en la persona que quieres ser.

Desde este planteamiento, no hay sitio para la pereza, el sacrificio, el esfuerzo…o todas esas cosas negativas que solemos asociar con la disciplina. Eso tiene otro nombre y, desde luego, no nos sirve para evolucionar y mejorar como personas, que es lo nuestro, al menos lo tuyo, lo mío y lo del resto de personas que nos reunimos aquí, en Palabras a la Vida. 

Cuando haces lo que amas es imposible que la disciplina signifique renuncias. Fluye sola.

Cada vez que quieras implantar un nuevo reto, un nuevo hábito en tu vida, acuérdate de la luna llena de la cosecha y de sus fructíferas enseñanzas:

  • Esos pequeños cambios tienen que motivarte, entusiasmarte, conectar directamente con la alegría que llevas dentro. Ya sabes que la alegría no es otra cosa que tu alma en movimiento 🙂
  • Y otra cosa importante: para beneficiarnos de esas nuevas actitudes que nos regalan los cambios, hay que mantenerlos hasta que se nos asienten y aquí es donde entra en juego la disciplina , la perseverancia y el compromiso.

Me lo contó la luna en su noche de eclipse y es que ella sabía cuánto lo necesitaba 🙂

Palabras a la vidaDeja un comentario

LA GUINDA DE TU PASTEL

-«He perdido la ilusión que tenía por él y por la relación».

Nunca la había escuchado hablar con tanta tristeza. Sus ojos no, pero sus palabras lloraban dolorasamente al salir al aire. A ella le conmovieron profundamente. Porque las rupturas nunca son fáciles. Llevan su carga de sufrimiento por mucha madurez que tengamos.

No se lo dijo en aquel momento pero al escuchar las palabras de aquella joven revivió su propia ruptura. Fueron días y días de caminar con un profundo peso en el centro del corazón.

A veces es asombroso cómo se deterioran las relaciones y cómo pueden regenerarse y convertirse en algo mucho mejor de lo que eran. A ella le ocurrió y podía dar testimonio.

– «Debes preguntarte -le explicó a la joven- qué te une a esa persona. Hazlo con total honestidad. La respuesta te dirá si quieres intentar reconstruir la relación JUNTO a tu pareja»

Cuando pronunció la palabra «junto» levantó la voz y quiso aclararlo:

– «Enfatizo esta palabra porque ésta es una barca para dos y sólo porque tú intentes remar con mucha fuerza no va a navegar. No depende sólo de tí»

Sabía de lo que hablaba y para que a la joven no le quedara ninguna duda quiso profundizar:

– «He visto a muchas mujeres tomar todo el peso de una relación. A menudo piensan que si no funciona, es por ellas y se ponen a luchar solas. Esto no tiene sentido. TÚ TE MERECES MUCHO MÁS «.

– «Quiero que sepas -continuó- que en el estado de una relación sólo puedes tener un cincuenta por ciento de responsabilidad y, por tanto, sólo tendrás el cincuenta por ciento de la solución. Es necesario que los dos os comprometáis de la misma manera hacia el mismo destino. Hay rupturas – y volvía a saber de lo que hablaba- que vuelven más hermosas las relaciones, pero siempre desde esta perspectiva que te acabo de explicar».

Hablaba de lo que un día ella vivió..No fue un camino de rosas..

– «Es muy importante – le dijo con una sonrisa- la comunicación, la sinceridad y el respeto, mucho respeto»:

– «Y lo más importante – la amplitud de su sonrisa era ya total- has de tener EL CORAZÓN ABIERTO siempre. Y recuerda :

Cuida de tí tanto que la pareja sea la guinda de tu pastel y no los cimientos de tu felicidad».

Para intentar iluminar a la joven en la costosa travesía le entregó su definición del amor:

– «Para una relación feliz has de aprender la canción que está en el corazón del otro y cantársela cuando se le olvide. Y recuerda que has de recibir esto mismo de tu pareja».

Palabras a la vida1 comentario

sidebar

sidebar-alt

© 2026 Palabras a la vida Regala palabras a tus seres queridos

  • Política de privacidad

Utilizamos cookies propias y de terceros para garantizar el funcionamiento de la web, medir su uso y mejorar nuestros servicios. Puede aceptar todas las cookies, rechazar las no necesarias o configurar sus preferencias. Política de cookies

Configurar cookies

Necesarias para que la web funcione correctamente. No se pueden desactivar desde este panel.

Ayudan a medir el uso del sitio y mejorar sus contenidos.

Permiten publicidad, medición de campañas o personalización de anuncios.

Guardan preferencias o permiten contenido externo no necesario.